La base diaria completa · Para un envejecimiento saludable
Un bocado al día, y todo lo que el cuerpo de su perro necesita. Boost reúne un complejo completo de vitaminas y minerales con taurina, L-carnitina, algas DHAgold™, nutrientes para las articulaciones, adaptógenos y una base de prebióticos, probióticos y postbióticos: 40 bioactivos específicos en un solo bocado diario, en lugar de una estantería de botes separados. Es la base diaria para cualquier perro adulto y importa más con cada año, favoreciendo la vitalidad, la mente despierta y el movimiento cómodo que permiten a un perro sénior disfrutar de cada día.
Elaborado sin carne, trigo, soja ni maíz, Boost es lo bastante suave para darlo a diario, con cada ingrediente y cada nivel de inclusión declarados por completo.
One Gut. Whole Dog.™
£26.10£0.44/día - Menos de 10 kgSuscríbete y ahorra £2.90 por entrega
As the founder and CEO of Bonza, I am challenging one of the most overlooked truths in canine health: the gut is not just part of the system. It is the system.
I hold Diplomas in Canine Nutrition and Dog Nutrigenomics, both awarded with Distinction, and I formulate every Bonza recipe in-house alongside our board of canine veterinary nutritionists. The gut microbiome sits at the centre of immune regulation, inflammation, metabolic function and neurological health, yet much of modern dog nutrition still treats food as fuel rather than biology. I am working to change that.
At Bonza we take a systems-biology approach to canine nutrition. We design food and supplements that actively shape the microbiome through plant diversity, functional fibres, and named, regulatory-authorised bioactives with full strain-level transparency: the Biotics Triad of prebiotics, probiotics and postbiotics, alongside phytonutrients and adaptogens. Each works through the eight gut-organ axes that connect the gut to the skin, joints, immune system, behaviour, heart, metabolism, liver and longevity.
This is about more than better ingredients. It is about redefining food as a controllable input for health outcomes, shifting from reactive care to precision nutrition that supports resilience, longevity and disease prevention.
We are building what canine nutrition should have been all along.
One Gut. Whole Dog.
El hígado realiza más de 500 funciones esenciales, pero recibe el 70-80% de su riego sanguíneo directamente del intestino a través de la vena porta. Esto significa que todo lo que absorben los intestinos de tu perro -bueno y malo- va directamente al hígado en primer lugar. Cuando el intestino no está sano, el hígado soporta la carga.
Con un 40-60% de perros obesos o con sobrepeso, el control del peso es un problema de salud crítico. Pero no se trata simplemente de calorías ingeridas frente a calorías consumidas: las bacterias intestinales determinan la eficacia con que se extrae energía de los alimentos, cómo funcionan las señales del apetito y si el organismo favorece el almacenamiento o la quema de grasas.
Las enfermedades cardiacas afectan al 10-15% de todos los perros. Mientras nosotros nos centramos en la estructura y función del corazón, las bacterias intestinales producen metabolitos que influyen directamente en la salud cardiovascular, algunos protectores y otros perjudiciales. Controlar la salud intestinal puede complementar la atención cardiaca convencional.
Rigidez articular, reticencia a subir escaleras, lentitud para levantarse tras el reposo: aunque naturalmente nos centramos en las propias articulaciones, la inflamación originada en el intestino desempeña un papel central en el deterioro articular. Esto explica por qué dos perros con factores de riesgo similares pueden tener resultados de salud articular muy diferentes.
Picor en la piel, puntos calientes, pelo apagado, infecciones recurrentes de oído... no son sólo problemas cutáneos. Las investigaciones demuestran sistemáticamente que los perros con afecciones cutáneas tienen alterado el microbioma intestinal, y abordar la salud intestinal puede resolver problemas cutáneos que los tratamientos tópicos por sí solos no pueden resolver.
¿Tu perro está ansioso, reactivo o tiene problemas de comportamiento? Puede que el intestino esté enviando señales de estrés al cerebro. Más del 90% de la serotonina -el neurotransmisor de la "felicidad"- se produce en el intestino, no en el cerebro.